En realidad yo no escribí nada en San Valentín porque quise ser la excepción en la regla del día de San Valentín; es decir yo creo que ese día nos es el único para expresar lo que es la amistad o el amor.
Por eso yo escribo este relato para que lo medites; analices y lo practiques en tu vida, no importa que no te conozca pero si me aceptaste como tu amigo por algo será ¿Cierto?
Solo quiero compartir contigo un día más de amistad quizás lejos de ti pero siempre con mi corazón… TU… ahí frente a tu computador porque tu serás la que juzgue si sirvo o no como tu amigo CUIDATE… Suerte en todo… Y ahí va mi relato….
La otra persona miro su acción y continuaron su trayecto sin dirigirse palabra alguna. Juntos siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse por el agitado trayecto eso si cada cual por su lado, el que había escrito la leyenda en la arena inesperadamente empezó a ahogarse, siendo salvado por su amigo.
El al recuperarse tomo su estilete y escribió enana piedra:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVO LA VIDA.
Intrigado, el amigo pregunto:
¿Por qué después que te lastime, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?....
Sonriendo el amigo respondió esto:
CUANDO UN GRAN AMIGO NOS OFENDE, DEBEREMOS ESCRIBIR SUS ACTOS EN LA ARENA DONDE EL VIENTO DEL OLVIDO Y EL PERDON SE ENCARGARAN DE BORRARLO Y APAGARLO; POR OTRO LADO CUANDO NOS PASE ALGO GRANDIOSO, DEBEREMOS GRABARLO EN LA PIEDRA DE LA MEMORIA DEL CORAZON DONDE NINGUN VIENTO PODRA BORRARLO… Att: Juan K’rlos
Un minuto sirve para sonreír, sonreír para el otro, para ti y para la vida. Un minuto sirve para ver el camino, admirar una flor, sentir el perfume de la flor, sentir el césped mojado, percibir la transparencia del agua. Un minuto sirve para escuchar el silencio. Es en un minuto en que uno dice el sí, o el no que cambiará toda su vida.
Un minuto para un apretón de mano y conquistar un nuevo amigo. Un minuto para sentir la responsabilidad, pesar en los hombros, la tristeza de la derrota, la amargura de la incertidumbre, el hielo de la soledad, la ansiedad de la espera, la marca de la decepción, la alegría de la victoria.
En un minuto se puede amar, buscar, compartir, perdonar, esperar, creer, vencer y ser. En un minuto se puede salvar una vida. Tan sólo un minuto para incentivar a alguien o desanimarlo. Un minuto para comenzar la reconstrucción de un hogar, de una vida.
Minutos... Cuántas veces los dejamos pasar sin darnos cuenta, pero también cuantas veces traemos a nuestra vida los recuerdos de los minutos vividos llenos de felicidad, de alegría y tristezas.
Con frecuencia decimos "es un minuto" que nos parece nada, pero cómo se aprecia ese minuto al levantar la mano y saludar a un amigo que se va para siempre, cómo se valora ese minuto que hace que lleguemos tarde a nuestro trabajo, cómo se espera ese minuto que nos lleva a reunirnos con los que amamos, cómo nos llena de emoción ese minuto al que se entrega al hilo al nacer y como también que la vida otorgue más minutos a que la muerte separará físicamente y no veremos más.
Un minuto parece increíble, parece tan poquito, y sin embargo, puede dejar una huella tan profunda en nuestra vida. Lo importante no es vivir la vida por qué sí, dejando pasar el tiempo.
Aprendamos a vivir la vida intensamente. Aprendamos a no posponer las emociones más lindas de la vida pensando que "sí no es hoy, será mañana"
Recuerda que tu tiempo es hoy.
La vida es hoy. Que el reloj de tu vida marque cada minuto al compás de los latidos de tu corazón.